Conseguir que alguien quiera aprender un idioma no parece particularmente difícil.
Millones de personas quieren hablar inglés, francés, italiano o cualquier otro idioma.
Conseguir que comiencen tampoco es necesariamente el mayor problema.
El verdadero reto aparece al día siguiente.
¿Cómo hacemos que regresen?
Duolingo construyó buena parte de su crecimiento alrededor de esa pregunta.
La empresa podía haber respondido lanzando constantemente nuevas funcionalidades, cambiando diseños o enviando más notificaciones.
Pero tomó otro camino.
Empezó a experimentar.
Uno de esos experimentos ocurrió alrededor de una de las características más conocidas de la aplicación: el streak.
La lógica era sencilla.
Mientras más días consecutivos estudiaba una persona, mayor se hacía su racha y más difícil resultaba emocionalmente romperla.
Pero Duolingo encontró una posible fricción.
Para mantener el streak, el usuario debía cumplir determinado objetivo diario.
Entonces surgió una pregunta aparentemente pequeña:
¿Qué pasaría si completar una sola lección fuera suficiente para mantenerlo?
En lugar de asumir que era una buena idea y aplicarla a todos los usuarios, la empresa la probó.
Una parte mantuvo la experiencia anterior.
Otra recibió el cambio.
Después observaron qué ocurrió.
La modificación produjo una mejora medible en retención.
Pero probablemente lo más importante no fue únicamente que el resultado mejorara.
Fue que Duolingo podía explicar qué había cambiado y qué efecto había producido.
Un buen resultado no siempre significa que aprendimos algo
Imaginemos el mismo experimento realizado de otra manera.
Duolingo cambia al mismo tiempo el streak, el diseño de la pantalla, las notificaciones, las recompensas y el onboarding.
Dos semanas después la retención aumenta.
Excelente noticia.
Pero aparece una pregunta difícil:
¿Qué fue exactamente lo que funcionó?
La empresa tendría un resultado.
No necesariamente tendría un aprendizaje.
Esto ocurre constantemente dentro de las organizaciones.
Una campaña no funciona y se cambia el mensaje.
También el diseño.
También la audiencia.
Y ya que estamos haciendo cambios, agregamos una promoción.
Después las ventas aumentan.
El equipo celebra.
Meses después alguien quiere repetir lo que funcionó y nadie sabe exactamente qué fue.
Experimentar no significa simplemente hacer algo diferente
Duolingo llegó a desarrollar infraestructura propia para ejecutar y analizar experimentos de manera continua.
La lógica detrás de esto es mucho más importante que la tecnología.
Existe una hipótesis.
Se define qué queremos modificar.
Se establece qué resultado esperamos observar.
Se realiza la prueba.
Se mide.
Y finalmente se documenta qué aprendimos.
Así, incluso un experimento que no produce el resultado esperado puede tener valor.
Porque elimina una hipótesis y ayuda a decidir qué probar después.
Sin ese aprendizaje acumulado, una empresa puede pasar años haciendo cambios y continuar tomando decisiones prácticamente desde cero.
En Clicksplan llamamos ClicksLab al módulo que busca incorporar esa disciplina al crecimiento.
No se trata de eliminar la creatividad ni de dejar de probar cosas.
Todo lo contrario.
Se trata de conseguir que cada prueba produzca información que haga mejor la siguiente decisión.
Porque cambiar constantemente puede mantener ocupada a una empresa.
Aprender constantemente puede hacerla crecer.
